El edificio extraordinario

Era un edificio muy alto, muy alto, muy alto
todos los que allí dentro vivían eran muy extraños, extraños, extraños.
Y eso que quedaba muy lejos, muy lejos, muy lejos
pero siempre había una estrellita cerquita, cerquita, cerquita, cerquita.

El vecino que me hacía gracia movía sus dedos haciendo acrobacias
La vecina que estaba más loca sacaba la lengua y cerraba la boca

En el quinto piso un hombre gordo, muy gordo, muy gordo,
hablaba con otro que era un palito, flaquito, flaquito, flaquito, flaquito.
La antena con el viento daba vueltas, y vueltas, y vueltas.
Pero cuando este viento paraba quedaba como estatua, tan duro como estatua.

El vecino que usaba corbata te daba la mano y movía la pata
La vecina más rara de todas subía a su piso volando en su escoba
El vecino que me hacía gracia movía sus dedos haciendo acrobacias
La vecina que estaba más loca sacaba la lengua y cerraba la boca